Vulnerabilidad en tiempos de….

Si algo nos regala (sí regala) la situación presente es la posibilidad de sentir la fuerza de la naturaleza en nosotros. Una fuerza amorosa, disponible, real; una inteligencia inconmensurable, que ordena todo sin esfuerzo.

salud | Edición #63

Acceder a esa fuerza es algo que todos y todas podemos hacer. Y es, para mí, una fuente de alegría infinita, una alegría que por su propia esencia se aleja del sistema de consumo y destrucción  vigente, para acercarse a una forma de vida (una cultura) que intenta vivir en armonía con las leyes de la naturaleza. 

Una forma de vida más insegura, y tal vez por eso, más vital. Una experiencia siempre nueva. 

Estar en Casa

Si algo se hace visible también en estos tiempos es la existencia del dolor (en nuestros cuerpos, nuestras historias) y nuestro vínculo con él. 

“Según todas las apariencias externas”, sostiene Alan Watts en “La sabiduría de la inseguridad”, “la vida es una chispa  luminosa entre dos oscuridades eternas. Tampoco el intervalo entre esas dos noches es un día sin nubarrones, pues cuanto más capaces somos de experimentar placer, tanto más vulnerables  somos al dolor y, ya sea en segundo término o en primer plano, el dolor siempre nos acompaña”. 

“Si vivir es acabar con dolor, falta de integridad y el regreso a la nada, parece una experiencia cruel y fútil para unos seres que han nacido con la capacidad de razonar, abrigar esperanzas, crear y amar”.

Entre las técnicas más recomendables para escucharnos de manera silenciosa y honesta encontramos la meditación, el yoga y los masajes. 

A veces, para lograr el objetivo no hay que hacer nada; sino confiar en esa conexión que ya existe y es dada entre las partes del cuerpo y sus funciones. 

Entonces, deviene (en mí) un estado de profunda gratitud. Y belleza.

Amar al dolor

Honrar al dolor que no es un “enemigo”, y no está en nuestra contra. 

Honrar al dolor. Observar en profundidad, sin intentar cambiarlo.

Honrar al dolor, como un cofre cerrado que cansa, e irrita; pero si podemos abrirlo y entrar ahí, su valor es nuestra historia… y la historia de ese mismo dolor en nuestros linajes.

Honrar al dolor, como una forma del amor.

En nosotros reside la responsabilidad de crecer a través de él, y así llegar a un nivel mayor de evolución. ¿Cuál es nuestro aprendizaje vigente?