Terra Nostra Viviero Boutique es un vivero donde se ofrecen desde semillas, bulbos, plantines de flores y de huerta, plantas de interior y exterior, arbustos y hasta árboles; insumos de jardinería; macetas para interior y exterior en sus diversas variedades, modelos y materiales. Asimismo, también se pueden encontrar elementos de decoración para el jardín y para el hogar -como velas, línea de blanco, frascos, fragancias, cestos, mimbre, lámparas, hamacas colgantes-, entre otros.
“Vivero Terra Nostra” nació como una alternativa o posibilidad de vivir una experiencia diferente al visitar el lugar, rodeado de naturaleza, jardinería, huerta y decoración. Es un sitio para recorrer, contemplar y disfrutar de momentos. Esto hace que exista un “plus”, que es el valor agregado que es brindado. “No lo pensamos ni lo vivimos como un comercio”, comentó Marita, quien forma parte de este espacio armónico, también es mamá de Octavio y Clara, esposa de Ezequiel, de profesión contadora y hace algunos años se denomina como emprendedora. “Me planteé concretar mis sueños, dar vida a los proyectos familiares y personales y así nació “Terra Nostra Viviero Boutique”. Detrás de este proyecto hay un equipo familiar, Agustina Silva Valentini, Betiana Paz Lemos, Ezequiel Silva Valentini y la ayuda constante de nuestros familiares. Entre todos aportamos ideas, las concretamos y nos distribuimos las actividades necesarias para que este emprendimiento crezca día a día”, mencionó Marita.
Llevar a cabo proyectos personales no es fácil, mucho menos cumplir sueños, pero quien resiste y pone voluntad, lo logra, así como lo hizo Marita, quien descubrió este mundo lleno de vegetación a través del encierro de la pandemia, “a partir de esa situación descubrimos que podíamos vivir diferente. Empezamos a pensar en armar algo donde el trabajo se disfrute, algo que sea propio, NUESTRO, de nuestra familia. Queríamos que nuestros hijos vean y vivan la lucha por los sueños y proyectos. Creemos que esta puede ser una de nuestras misiones en el mundo y no como algo extraordinario, sino como lo importante de lo más simple, de lo mínimo del día a día. Algo que dejaremos para los que nos sucedan, algo para lo cual vinimos a esta vida. Y dimos el paso, convencidos, con el apoyo de nuestras familias y amigos”, dijo, quien demostró de que realmente se pueden lograr las cosas con esfuerzo y cariño.
Marita hace alusión a su amor por las plantas, y comentó que “Mi relación con la naturaleza y las plantas fue desde siempre. Mi papá nació y vivió mucho tiempo en el campo y mi mamá es profesora de biología. Ambos tal vez inconscientemente despertaron en mí ese amor por el verde. Me gusta compararme con los árboles, si la copa es inmensa, igual es la raíz, y ellos son mis raíces”.
Tener plantas en casa trae muchos beneficios, que limpian el ambiente, regulan la humedad, ayudan con el estrés, potencian la concentración, tienen propiedades calmantes, aromatizan, mejoran el estado de ánimo y que reducen la sensación de fatiga. “Me inspiro para revalorizar la rama terapéutica de la jardinería, como una forma de alquimia, como un sistema casi mágico de transformación. Los jardines infunden vitalidad, mejoran la salud, ayudan a relajarse, dan energía mental, fortalece la capacidad de concentración. Estar inmersos en la naturaleza produce sensación de seguridad y calma. Cuando observamos la naturaleza inevitablemente nos centramos en el presente, en el aquí y ahora. Por eso, este vivero es una convergencia de energías. Es naturaleza, familia, amigos, proyectos, espiritualidad, búsqueda, vida. Eso es Terra Nostra, un sueño hecho realidad, algo que recién empieza y que esperamos sea algo grande y transformador”, concluyó Marita, quien piensa seguir apostando a este natural proyecto, el cual nos revitaliza el alma.