Sanatorio Nosti: A ELLAS, GRACIAS

salud | Edición #74

 Esta nota fue realizada como agradecimiento hacia las enfermeras y enfermeros del sanatorio Nosti. En representación de ellos, entrevistamos a las profesionales de enfermería Silvia y Nora.
Hoy más que nunca queremos homenajearlos por su profesionalidad, vocación y el excelente trato hacia los pacientes que ejercen día a día.

 

A Silvia Ricci, en el año 1989 le faltaba rendir una materia para recibirse de maestra, pero ante una necesidad económica tuvo que buscar trabajo. En el primer lugar que inició su búsqueda, fue en el sanatorio Nosti, por ese entonces era jefa de enfermería Hersilia Anderson y le dijo que se presenté a trabajar al día siguiente. “Y así fue que, aunque me costó decidirme, hace 31 años, gracias a Dios, que formo parte de mí querido sanatorio.”

Sus primeros trabajos fueron en el lavadero, de mucama y como auxiliar de enfermería, sin poseer un título, ya que en ese tiempo estaba permitido. Es así que floreció su verdadera vocación: cuidar a los enfermos y dar contención a los familiares. Sus compañeras la alentaron a seguir la carrera y en 1993, logró recibirse en la escuela de enfermería. Más tarde, en el año 2006, finalizó la Licenciatura en Enfermería en la UNL. Silvia nos relata: “fueron años de mucho esfuerzo, de trabajo y estudio, pero era lo que me gustaba. Durante todos estos años pasamos por cosas buenas y otras no tan buenas, pero siempre es un estímulo para seguir adelante, el ver a un paciente recuperado.”

¿Cómo es trabajar en pandemia?

Trabajar con la pandemia fue muy difícil, sobre todo por las costumbres que debimos modificar. Además, nos cuesta muchísimo concientizar a la gente para que se cuiden ellos mismos y a los demás.

¿Cómo es un día de trabajo en tu puesto?

Mí día como jefa de enfermería comienza a las seis de la mañana, asignando las camas para los pacientes, luego distribuyo los elementos de trabajo, supervisando cada sector. Algo que siempre hago, con mucho gusto, es recorrer las habitaciones y dialogar con el paciente y su familia para brindar contención. Por suerte, formamos un gran equipo de trabajo y lo que aprendí en todos estos años, es a valorar lo mejor de cada compañero.

Nora Rainero nació en Ceres, pero desde muy joven fue aprender conocimientos de enfermera a la ciudad de Sunchales, específicamente a la clínica: “Dr. Plácido Tita”, donde allí trabajó con dicho médico y su esposa. Años más tarde, desembarcó en la ciudad de Rafaela, en el sanatorio Nosti. Primero estuvo en terapia, Nora afirma: “allí aprendí muchísimo”, luego siguió su carrera en quirófano, dónde desde hace diez años se desempeña como jefa “aquí trabajé con Carlos Tita, hijo de Plácido Tita. Hace ya cinco años que trabajo con el hijo de Carlos y nieto de Plácido, Agustín Tita. Estoy muy agradecida con esta familia, hace treinta y cuatro años que estoy en el sanatorio.” Además, Nora está a cargo del sector hemodinamia, rayos y esterilización.

Ella se preparó como enfermera para trasplante renal, de los que ya se llevaron adelante cuatro. Así mismo, se capacito para cirugía cardiovascular. Ella nos comenta: “cada vez que surgen cursos o congresos me anoto y voy para especializarme y renovarme."

¿Cómo es trabajar en pandemia?

A causa de la pandemia, tenemos un quirófano preparado por si viene algún paciente y necesitamos operar de urgencia. Tenemos todos los equipos, estamos preparados. Pasamos por muchas charlas con médicos que se especializaron en el tema Covid.

¿Cómo es un día de trabajo en tu puesto?

Las noches anteriores a las cirugías las programo. Llego a las 6:30 hs y corroboro que estén todos los pacientes con sus respectivos estudios, después paso a esterilización a controlar el funcionamiento de las máquinas y observo que esté todo correcto. Más tarde voy a quirófano, allí hacemos el pedido de pacientes por turno y por como fue programado luego, dejo que mis compañeras sigan el proceso hasta la cirugía. Ya cuando todo está encaminado, me voy a hemodinamia a ver y controlar que esté en orden y programo los pacientes futuros. En rayos, controlo que estén en marcha y que todo el personal esté presente. A las 14:00hs me voy, pero hay ocasiones que las cosas se complican y me quedo a ayudar hasta que todo se solucione.

Aliento a que siga creciendo mi lugar de trabajo. Me ayudaron un montón, me tomaron del campo y me aceptaron como era, vine sola y siempre me sentí contenida, me brindaron mucha ayuda. Estoy 100% agradecida de dónde estoy, el sanatorio es mi segunda familia.