Palabras sin fronteras

Dolores Sosa es una periodista rafaelina que trabaja en Médicos Sin Fronteras, la organización de acción médico-humanitaria que asiste en más de setenta países a personas en riesgo, luchando para preservar la vida y aliviar su sufrimiento

historias | Edición #49

“Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”, Eugenio Scalfari, 94 años, periodista italiano, editor de la revista de noticias L'espresso, ex parlamentario de la Cámara de Diputados de Italia, cofundador del periódico La Repubblica.

 

En su libro “El hambre”, Martín Caparrós escribió: “Si usted se toma el trabajo de leer este libro, si usted se entusiasma y lo lee en –digamos– ocho horas, en ese lapso se habrán muerto de hambre unas ocho mil personas: son muchas ocho mil personas”. Es muy probable que quién lo lea piense “¡qué barbaridad!”, cierre el libro y se siente a desayunar. Y como esa realidad de hambre le queda lejos, simplemente lo olvidará. El gran desafío de los periodistas comprometidos con la realidad es insistir con las palabras que la describen sin aburrir ni abrumar, pero mostrando una y otra vez lo que ocurre en esos sitios que preferimos ignorar. Nadie puede asegurar que con ello el mundo será un lugar mejor, ni siquiera más justo. Pero se sabe que la forma de cambiar la realidad es empezar por cambiarnos a nosotros mismos, y apostar a la educación. Y en ello las palabras son fundamentales.

            “Lo que me atrae del periodismo es la posibilidad de buscar, de investigar, la necesidad de involucrarse para contar lo que uno ve, lo que ocurre. Desde que iba a la secundaria dije que sería periodista, nunca lo dude”, me cuenta Dolores Sosa, que nació en Rafaela hace 35 años. “Primero fui a Córdoba, a estudiar comunicación social, por tres años. Y de allí me vine a Buenos Aires para terminar mi carrera en TEA. Lo primero que hice fue escribir en una revista digital haciendo una columna que se llamaba Opinión Sur Joven. Trataba sobre cultura, sociedad, y medio ambiente. También fui colaboradora en algunas revistas y diarios, hasta que ingresé a trabajar a la Fundación Huésped y definitivamente mi carrera se direccionó hacia las organizaciones sociales. Me di cuenta que me apasiona difundir las actividades que cada ONG realiza”.

            La gente imagina que cada uno de los que abrazamos al periodismo lo hacemos para ganar reconocimiento social y ejercer la ventaja de ser parte del “cuarto poder”, incluso muy por encima de la posibilidad de ganar dinero. Sin embargo, como aseguraba Gabriel García Márquez, “el periodismo es una pasión insaciable que sólo puede digerirse y humanizarse por su confrontación descarnada con la realidad”. Y en verdad, buena parte de la realidad del mundo suele ser descarnada. “Hay una salida laboral en el periodismo dentro de las organizaciones sociales. Dar testimonio de lo que ellas hacen es una manera apasionante de ejercer la profesión, con un fin específicamente social”, asegura Dolores, quién llegó a Médicos Sin Fronteras en 2.013. “Buscaban un press officer en Buenos Aires, me postulé y me eligieron.  La función de los periodistas que integramos la organización es la de darle difusión a los proyectos en los que trabaja MSF y dar testimonio de las vivencias de nuestros médicos en terreno. MSF toma con un alto grado de seriedad y compromiso la necesidad mostrar el sufrimiento de las personas atrapadas en medio de crisis humanitarias. Es siempre un gran desafío estar a la altura de los hechos”.

¿Sos algo así como una cronista de guerra?

“Soy lo que se denomina un press officer, es decir, soy responsable de prensa para los países de América del Sur de habla hispana menos para Argentina, ya que aquí hay un colega trabajando. Mi función es contar, a partir del material que nos envían desde el terreno en que MSF está asistiendo, o acordar entrevistas para que ellos mismos cuenten lo que ocurre y sus propias vivencias. Es un trabajo que trata de facilitar la cobertura de prensa, acercándole a los medios todo el material que necesitan para dar difusión de las crisis humanitarias en las que MSF interviene”   

Médicos Sin Fronteras fue fundada en 1971 en una asamblea realizada en la redacción del semanario médico francés Tonus. Nació del inconformismo de un grupo de médicos y periodistas, frustrados por el silencio y la ineficacia de la ayuda internacional durante el genocidio de los Ibo en Biafra (Nigeria) y las inundaciones en Pakistán Oriental (actual Bangladesh) en 1970. En este sentido, desde sus orígenes, la misión de MSF se lleva adelante a través de dos pilares: la acción médica directa  y el testimonio de las situaciones en las que viven las poblaciones a las que asiste. “Es decir, que cuando somos testigo de actos graves de violencia, violaciones de derechos humanos, crisis olvidadas, podemos denunciarlo públicamente. Entonces en la medida de nuestras posibilidades, y priorizando la seguridad de trabajadores y pacientes, siempre intentamos facilitar la cobertura de prensa acerca de nuestro trabajo y de las personas a las que intentamos ayudar”.

MSF brinda asistencia médica a poblaciones víctimas de catástrofes naturales, de conflictos armados, de epidemias y de enfermedades olvidadas, sin ninguna discriminación por raza, religión o ideología política. Es independiente de todo poder político, económico, militar o religioso. Está presente en 72 países, con 462 proyectos en marcha. En 2017 envió a terreno a más de 3.600 profesionales internacionales, que colaboran con más de 37.800 trabajadores contratados localmente por la organización. Hoy, cuenta con 6,3 millones de socios y colaboradores en todo el mundo.

Dolores estuvo en Ecuador tras el terremoto en 2.016 y, hace poco tiempo, en Sierra Leona en un proyecto materno infantil, haciendo notas, sacando fotos, como periodista de emergencia. “Allí vi en el terreno lo que día a día escribo cuando hago mi trabajo en la oficina. Por supuesto que en ese tipo de contacto con la realidad uno se conmueve, creo que nadie puede dejar de hacerlo, uno nunca se acostumbra a ver el sufrimiento del ser humano. Por eso es tan importante dar difusión a la realidad. Hay hechos que son mediáticos y otras crisis que pasan desapercibidas para las radios, la televisión o los diarios. En estos casos, como lo ocurrido en República Democrática del Congo,  el conflicto de Yemen, lugares donde MSF está asistiendo, pasan desapercibidos para la mayoría de la gente. Nuestro trabajo es ayudar a que eso no ocurra”.

Imaginamos a los médicos de la organización como superhéroes terrenales, ¿son así?

“En general la gente tiende a pensar que en MSF solo hay médicos, y en realidad la ONG está compuesta por profesionales de muchas disciplinas. Son profesionales como cualquiera de nosotros que deciden ir a trabajar y a brindar sus conocimientos a estos lugares”

Pero no es lo mismo trabajar en mi oficina que en una carpa en Siria, o atender en una clínica privada que en un campamento de Níger…

“Creo que es importante el trabajo de cada profesional en el ámbito que elija o le toque hacerlo. Lo sustancial es hacerlo de la mejor manera”

¿Qué participación tiene Argentina en MSF?

“La organización tiene más de 25 oficinas en todo el mundo. Desde 2001 una de ellas está ubicada en Buenos Aires y su área de influencia son todos los países de América del Sur de habla hispana”.

¿Cuantos rafaelinos la integran?

“Actualmente, somos dos: Lucas Molfino y yo”.

¿Es posible para MSF mantener independencia financiera?

“La independencia es uno de los principios de MSF. La organización se financia a través de donaciones de personas de todo el mundo, hombres y mujeres como cualquiera de nosotros que todos los meses le donan dinero. A estas personas las llamamos socios. Esta independencia financiera nos permite decidir a quién atendemos y cómo, y nuestro único interés es el de las personas a las que asistimos. De hecho, nuestro trabajo es posible gracias a los 6,3 millones de socios en el mundo, de los cuales casi 130.000 son de Argentina y 13.000 de la provincia de Santa Fe”.

¿Los profesionales de MSF trabajan de manera voluntaria o son asalariados?

“Todos firman un contrato laboral y cobran un salario mensual. Esto tiene que ver con que los profesionales son un actor clave de la organización, ya que de ellos depende la calidad de los proyectos y la atención que reciben nuestros pacientes. Ese sueldo está pensado para que la persona pueda cubrir sus gastos en su país de residencia y proveerle de una reserva para cuando termine su contrato en terreno. Trabajan distintos tipos de perfiles profesionales: sanitarios, como enfermeros, médicos clínicos, cirujanos, anestesiólogos, psicólogos, entre otros, y no sanitarios, como licenciados en economía, en administración, en recursos humanos y logistas. Los requisitos básicos para formar parte es que tengan buen dominio de inglés y francés, 2 años de experiencia laboral y una disponibilidad de al menos 12 meses, aunque es menor en algunas especialidades médicas”.

¿Cómo se puede colaborar con MSF?

“Ayudándonos a difundir las crisis humanitarias en las que trabajamos y los mensajes que compartimos a través de nuestras redes sociales (FB: http://www.facebook.com/medicossinfronteras.ong; Instagram: @msf_en_espanol; Web: www.msf.org.ar), como así también, asociándose  a MSF a través de aportes económicos regulares (https://www.msf.org.ar/colabora)”.

¿Cómo es tu relación con Rafaela?

“Vuelvo cada vez que puedo a visitar a mis padres, a mi hermano, a mis sobrinos, a mis amigos, porque los extraño mucho. Hace de 2.005 que estoy en Buenos Aires, donde construí mi vida. Pero mis raíces están allí, y mis afectos”.

¿Y tus sueños?

“Me gusta vivir mucho el presente, y este momento me trata bien. Me apasiona mi trabajo, me siento contenta donde estoy. Entonces no miro demasiado hacia adelante porque prefiero disfrutar de la realidad”

 

OSCAR A MARTÍNEZ

17/01/2.019